¿A LAS AGENCIAS SE NOS ESTÁ OLVIDANDO COMUNICAR?
Hace unos días, en mitad de una mudanza, encontré un libro perdido entre las cajas. Se llama, literalmente, El peor hotel del mundo. Lo había comprado hacía 10 o 15 años y ya ni me acordaba de él, pero sí de lo que había dentro: el libro cuenta la historia de la comunicación del Hans Brinker, un hotel de Ámsterdam bastante cutre que llegó a convertirse en una referencia para la creatividad mundial gracias a las campañas de la agencia holandesa KesselsKramer.
Lo curioso del libro, aparte de titulares como “Esperamos no volver a verte pronto”, “Me ha gustado pero yo tengo muy mal gusto” o “Ahora con más habitaciones sin ventanas”, es que la primera gran campaña de la agencia fue precisamente para ese hotel.
La primera campaña de una agencia se parece, en cierto modo, a la primera mudanza que uno hace: hay más valentía que libros y que cajas llenas de recuerdos. Así que, en vez de intentar vender el Hans Brinker como un sitio más bonito o acogedor de lo que era, en KesselsKramer se atrevieron a hacer justo lo contrario. Posicionaron el hotel como un sitio horrible. Una locura difícil de olvidar… Y funcionó.
Aquello puso al hotel en el mapa del mundo. Y a la agencia también (ayudar a un cliente es siempre ayudarse a sí mismo). Un cliente local, efectivamente cutre y con tan poco presupuesto que no le alcanzaba ni para arreglar sus propios inodoros, fue suficiente para poner en órbita a una minúscula agencia simplemente con algunas campañas de gráfica. Sin influencers, sin vídeos épicos, sin campañas millonarias. Unas piezas muy sencillas, con una idea muy clara.
Eso es lo más potente de toda la historia, y es ahí donde creo que KesselsKramer destaca de verdad. Sí, son creativos, obviamente, pero sobre todo saben comunicar. Saben encontrar una manera de contar una marca conectando con la gente adecuada al instante. Ves los anuncios y entiendes perfectamente el tono, la personalidad y hasta el tipo de experiencia que te están vendiendo. Sea cual sea esa experiencia.
En el caso del Hans Brinker entendieron que el público que ese hotel necesitaba no buscaba lujo. Buscaba un sitio barato, divertido a su manera, un poco desastre y con personalidad. Y lo exageraron hasta convertirlo en la campaña.
Hay, y siempre las ha habido, muchísimas agencias capaces de hacer cosas visualmente atractivas. Pero muy pocas consiguen que recuerdes una campaña durante años y años. Eso es comunicar. Y es comunicar en las dos direcciones. La primera para el cliente, sin duda. Y la segunda en su propio beneficio: en KesselsKramer hicieron un libro sobre este modesto gran trabajo y con las sucesivas campañas que le siguieron, siempre fieles a ese mismo mensaje, y lo difundieron “urbi et orbi”.
El hotel sigue existiendo, y de hecho hoy puedes disfrutar de su peculiar experiencia también en Portugal. La agencia ha crecido, ha mantenido su independencia y sigue siendo una referencia internacional. Y ambos siguen siendo, gracias a este libro que viaja de mudanza en mudanza, un buen ejemplo para invitarnos a hacer lo que mejor sabemos hacer: comunicar. https://elviajeroaccidental.com/el-peor-hotel-del-mundo
Alejandro Navío
Socio Fundador y CEO de NCA Smart


